Ésta página, nació para dar respuesta a una serie de buenos amigos que aseguran que se lo pasan bien con las cosas que escribo. Del “cuadrito” no hablo, aunque no desentonaría, entre lo que sale hoy; con toda modestia ¡garantizado!. Los nuevos, no me han enseñado nada.

Dije en su momento que no sabía si su interés estaba basado en el deseo, o en la caridad. A todos gusta que nos alaben, y a las seguidores de los productores de aucas, continuadores de los trovadores medievales y remontándonos antes a los mala milk de los bufones, muchísimo más. Si quiere que un comunicador le guarde eterna simpatía, cuando se lo cruce, dígale: “muy bueno lo tuyo”, se pondrá mas “lindo” que un pavo real en plena exhibición. Usted posiblemente no sepa el porqué; él, a lo peor tampoco, pero en su fuero interno ha sentido un “gustirrinin” muy especial. Ese día se sentirá el dueño del corral (la redacción).
La segunda causa, es la caridad. Quizás pensaron:”vamos a darle un poco de jabón a éste que ya está mayor”. Tratándose de compañeros de estudios, de oficio y artistas, es más que probable. Tan lejos como que ésta misma mañana, me lo recordaba, con rin, tin,tin, Teresa, de mi Editorial.

Mi sorpresa ha sido descubrir que son más de los que pensaba. “El contador, no engaña”. Y que antiguos amigos de otros países, se han acordado del compañero Toni, e inclusive, muchos nuevos profesionales han sentido curiosidad, por ver como lo hacían (dicho con toda humildad), las vacas sagradas del periodismo del siglo pasado.
La verdad es que con mis articulitos de vez en cuando iba matando la afición. Ahora me debo preocupar con que el Blog, tenga vida. Así que entre la página y escribir libros, ¡estoy ocupadísimo!.
Para que la página sea mas viva y resulte mucho más apetecible para el lector, les incluiré trabajos de otros compañeros que hablan y trabajan en nuestro idioma desde diferentes partes del mundo. Me gustaría que el blog fuera un pequeño referente para dejar claro que somos más de 400 millones de castellano parlantes.

A unos, a otros y a los de más allá, muchas gracias. Confío en no defraudaros.

martes, 11 de febrero de 2014

PAN CON TULIPAN

Los mayores de cincuenta años -muy lejos se va usted-, recodaran la frase que manejaba la juventud para definir lo que entendemos como “un enjuague, en lenguaje coloquial y como un “arreglito”, con gansas de “quedar bien” en idioma más políticamente correcto. En La Comunitat, mal llamada País Valençia, por lo catalanistas y valencianos conversos, existe desde antiguo una guerra de intereses que defienden los amigos de los primos del norte: ¡cobrando eh, cobrando! (hago la aclaración por si todavía queda algún analfabeto por ahí, perdido). Más, y los que le precedieron desde tiempo inmemorial, quieren cumplir con su máxima de “fem país” y como no tiene bastante, con las provincias catalanas, quieren ampliar como ya se ha dicho en infinidad de ocasiones, inventándose un nuevo reino de Aragón, rebautizado con el nombre de Catalonia, para eso han acuñado otra denominación de “origen”: “Els Paisos catalans” donde mezclan la parte rica de Valencia, Baleares y Murcia; por afinidad impusieron a golpe de talonario, en el momento de la creación de las autonosuyas, lo de Pais Valençia, que constó un triunfo desbancar como nombre de la Comunidad Valenciana, cuando no era necesario volverlo a bautizar porque tenía nombre propio desde su fundador el rey D. Jaime; pero para los de la cuatribarrada de entonces, la estelada de hoy, Reino de Valencia, era un nombre “facha”. Hoy todos ellos son unos santitos, como hemos podido comprobar que dejan a los fachas clásicos en mantillas. En Cataluña no hay un duro para las necesidades importantes pero para la “gradea del País”, el que haga falta sin escatimar un céntimo. Otro de sus propósitos es la unificación del idioma catalán y valenciano. Tontos interesados los ha habido siempre y los habrá mientras el mundo sea mundo. Entre el grupo de los “más selectos”, se encuentran los de la AVL (Academia Valenciana de la Lengua), a quienes no importa desvirtuar su idioma en beneficio del imperialista. Para escarnio de ellos que con el riñón “caliente” se burlan de todos, ahí queda el “Diccionari” del bodrio de una mezcla de dos lenguas que se parecen pero que son distintas. Como he repetido hasta cansarme, tanto en Cataluña como en Valencia, un servidor entiende el catala, pero habla valençia, que es su lengua, junto al castellano.

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