En su momento dije que el problema de este país se resolvía, con los patronímicos, haciendo de iconoclastas y destruyendo el arte.
Todo ello se está llevando a efecto con exquisita pulcritud, sin prisa, pero sin pausa. Empezaron con los nombres de las poblaciones y de su nombre el que todos las identificaban se ha pasado a la traducción a las lenguas vernáculas regionales o zonales, en Galicia, todos en Gallego; en las Vascongadas, ahora Euskadi, todos en vascuence, en Cataluña, el imperio del “nosaltres sols”, catalán riguroso y en Valencia, lo mismo para no desentonar.
Finiquitada la primera limpieza y provocado mas de un problema a los visitantes foráneos, se paso a los nombres de las calles; había de borrarse todo vestigio del franquismo y demás elementos que participaran en la pasada contienda española, y cayeron las que eran, las primas hermanas, las cuñadas y hasta las quintas generaciones de los personajes o instituciones que pareciese tenían algo que ver con el del jaco. En algunos lugares aprovecharon para cepillarse del callejero a importantes artistas, héroes de otros tiempos y a aquellos que le sonaban mal al edil de turno, sin olvidar calles tan emblemáticas como: Sagrado Corazón de Jesús; María Auxiliadora, etc, para ello sencillamente basto con decir que estamos en un estado laico.
La pasada semana la víspera de la celebración del día de lasa Fuerzas Armadas, el privilegiado de turno, encargado del menester debió entender que le tocaba el turno a los escudos y pensado y hecho, se puso manos a la obra.
En la calle de San Nicolás, creo que el número 11, es un edificio con historia, antiguo, por descontado y no se si catalogado. Dicho inmueble ha tenido diferentes usos a los largo de su historia, ha sido escuela del ejercito de tierra, cuartel de alabarderos del rey y algunas otras cosillas. Su fachada principal se cerraba en su parte alta con un Escudo de España, de desconocida o por lo menos no mencionada ubicación del mismo en ese lugar. El mencionado símbolo de ésta Nación, data del 1.469 y es el que adoptaron Los Reyes Católicos, como identificativos de la Unidad Nacional, en la recién nacida España, tal cual la conocemos hoy, y que en el año 92, del mil cuatrocientos, incorporaron la granada, quedando tal cual se le conoce hoy y que efectivamente se adjudico el dictador Franco, para mantenerlo como escudo de España.
El moderno “rompe escudos”, sin pedir permiso al Ayuntamiento, sin comunicarlo a la policía local de Madrid, y sencillamente por el procedimiento democrático de “me pasa por la entrepierna”, se encamino el día de autos a la calle señalada, la corto y monto una grua articulada en la que mando subirse al obrerote de turno que por el procedimiento del mazo y escoplo, la emprendió contra el pobre escudo que se sepa, no le había hecho daño a ningún ciudadano de Madrid, ni de provincias, como se llamaban antes al resto del Estado.
El montaje del invento y su correspondiente parafernalia, cuesta un pastón. Está claro que el motor del asunto ha tenido claro que había que dar de comer al del martillo, al grueso, al del camión que llevo y transporto la grúa y a “sus muertos”, como diría un andaluz. Andamos sobrados de pasta, y un día es un día.
La ignorancia es muy atrevida, y demuestra, con todos los respetos, que entre los que nos manda hay mas de un analfabeto, incultos, unos cuantos más y rencorosos todos.
Dentro de su supina ignorancia, está el no saber que a lo largo de su historia, éste país antes llamado España y ahora el de las Autonosuyas, ha tenido y por lo tanto son totalmente legales y representativos 17 escudos. Todos absolutamente todos constitucionales.
Para ilustrarse un poco y quitarse “el pelo de la dehesa” basta con que entren en Google y le pregunten.”Escudos de España”, inmediatamente les aparecerán todos ellos con su trayectoria y fechas, y hasta cuando han sido ovalados u otras curiosidades. No hay que ser Seneca, ni recurrir a doctos historiadores, sencillamente hay que no “meter la pata” y exponerse a que se le rían por indocumentado.
Pero para rematar la faena, resulta que el destrozador “burrera” tampoco sabe que la actual Constitución en su primera remesa fue aprobada bajo ese mismo escudo y que por lo tanto, reitero el escudo de la fachada de la calle de San Nicolás, es tan constitucional, como cualquiera de los otros 16. A alguno de los mandamases una pulidita, no les vendría nada mal. Por lo menos evitarían hacer el ridículo, que no queda bien para un político en activo.
Todo ello se está llevando a efecto con exquisita pulcritud, sin prisa, pero sin pausa. Empezaron con los nombres de las poblaciones y de su nombre el que todos las identificaban se ha pasado a la traducción a las lenguas vernáculas regionales o zonales, en Galicia, todos en Gallego; en las Vascongadas, ahora Euskadi, todos en vascuence, en Cataluña, el imperio del “nosaltres sols”, catalán riguroso y en Valencia, lo mismo para no desentonar.
Finiquitada la primera limpieza y provocado mas de un problema a los visitantes foráneos, se paso a los nombres de las calles; había de borrarse todo vestigio del franquismo y demás elementos que participaran en la pasada contienda española, y cayeron las que eran, las primas hermanas, las cuñadas y hasta las quintas generaciones de los personajes o instituciones que pareciese tenían algo que ver con el del jaco. En algunos lugares aprovecharon para cepillarse del callejero a importantes artistas, héroes de otros tiempos y a aquellos que le sonaban mal al edil de turno, sin olvidar calles tan emblemáticas como: Sagrado Corazón de Jesús; María Auxiliadora, etc, para ello sencillamente basto con decir que estamos en un estado laico.
La pasada semana la víspera de la celebración del día de lasa Fuerzas Armadas, el privilegiado de turno, encargado del menester debió entender que le tocaba el turno a los escudos y pensado y hecho, se puso manos a la obra.
En la calle de San Nicolás, creo que el número 11, es un edificio con historia, antiguo, por descontado y no se si catalogado. Dicho inmueble ha tenido diferentes usos a los largo de su historia, ha sido escuela del ejercito de tierra, cuartel de alabarderos del rey y algunas otras cosillas. Su fachada principal se cerraba en su parte alta con un Escudo de España, de desconocida o por lo menos no mencionada ubicación del mismo en ese lugar. El mencionado símbolo de ésta Nación, data del 1.469 y es el que adoptaron Los Reyes Católicos, como identificativos de la Unidad Nacional, en la recién nacida España, tal cual la conocemos hoy, y que en el año 92, del mil cuatrocientos, incorporaron la granada, quedando tal cual se le conoce hoy y que efectivamente se adjudico el dictador Franco, para mantenerlo como escudo de España.
El moderno “rompe escudos”, sin pedir permiso al Ayuntamiento, sin comunicarlo a la policía local de Madrid, y sencillamente por el procedimiento democrático de “me pasa por la entrepierna”, se encamino el día de autos a la calle señalada, la corto y monto una grua articulada en la que mando subirse al obrerote de turno que por el procedimiento del mazo y escoplo, la emprendió contra el pobre escudo que se sepa, no le había hecho daño a ningún ciudadano de Madrid, ni de provincias, como se llamaban antes al resto del Estado.
El montaje del invento y su correspondiente parafernalia, cuesta un pastón. Está claro que el motor del asunto ha tenido claro que había que dar de comer al del martillo, al grueso, al del camión que llevo y transporto la grúa y a “sus muertos”, como diría un andaluz. Andamos sobrados de pasta, y un día es un día.
La ignorancia es muy atrevida, y demuestra, con todos los respetos, que entre los que nos manda hay mas de un analfabeto, incultos, unos cuantos más y rencorosos todos.
Dentro de su supina ignorancia, está el no saber que a lo largo de su historia, éste país antes llamado España y ahora el de las Autonosuyas, ha tenido y por lo tanto son totalmente legales y representativos 17 escudos. Todos absolutamente todos constitucionales.
Para ilustrarse un poco y quitarse “el pelo de la dehesa” basta con que entren en Google y le pregunten.”Escudos de España”, inmediatamente les aparecerán todos ellos con su trayectoria y fechas, y hasta cuando han sido ovalados u otras curiosidades. No hay que ser Seneca, ni recurrir a doctos historiadores, sencillamente hay que no “meter la pata” y exponerse a que se le rían por indocumentado.
Pero para rematar la faena, resulta que el destrozador “burrera” tampoco sabe que la actual Constitución en su primera remesa fue aprobada bajo ese mismo escudo y que por lo tanto, reitero el escudo de la fachada de la calle de San Nicolás, es tan constitucional, como cualquiera de los otros 16. A alguno de los mandamases una pulidita, no les vendría nada mal. Por lo menos evitarían hacer el ridículo, que no queda bien para un político en activo.
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