Tampoco pretendería que se tomasen mis palabras al pié de la letra: ¡Menudo aburrimiento.
Como todo en la vida, el titular hay que tenerlo presente y como si fuera parte de un sensacional filete, trocearlo. Entero, sería una barbaridad y resultaría un imposible. Es recomendable por lo tanto, consumir el “producto a pequeñas dioecesis, dominus bobiscum”.
Un compañero argentino, me mencionaba en uno de sus trabajos periodísticos por lo que le quedo muy reconocido, pero me gustaría profundizar en el tema, para dejarlo claro porque me da la impresión que se presta a diferentes interpretaciones.
Mis comentarios hacia la democracia y más concretamente a quienes deben no solo guardarla y hacerla cumplir, si no que además deberían ser los primeros en dar ejemplo y que terminaba, con aquella sentencia de: “hay que desear que el político sea eficaz y sea de los menos corruptos”, dicha con sentido del humor y teniendo en la mente el libro del compañero que justifica las corruptelas, diciendo que son la “tasa” que debemos pagar por disfrutar de la libertad que da la democracia.
El joven compañero, la convierte en sentencia, lo peor del caso que los de la “clase” política, parecen estar no solo de acuerdo, sino metidos en el fango hasta el “garganchón vulgo cuello”, no tendría porque ser de esa manera, pero viendo el panorama político que padecemos lo es. Por lo que tampoco me atrevo a llevarla la contraria, ni rectificarle, me duele tener que dejarlo como está, quizás porque como demócrata me gustaría que se cumpliesen los preceptos del concepto que todos sabemos no es así.
¿Cuál es la causa que motiva, la disfunción?. Personalmente no me atrevo a describirla, podría usar de argumentos peregrinos para disimular, pero al final quedaría la cosa en la duda, como mal menor. Por ello lo menos malo es supuestamente explicar el pensamiento que me traiciono y motivo mi comentario humorístico que el compañero, utiliza como base para su trabajo.
Los países llamados civilizados estamos padeciendo una “pandemia” muy nueva y a la vez desprestigiada que se llama “clase política”. En unos y otros se ha mirado con envidia hacia Atenas, donde se ideó un sistema que más tarde recorrería el mundo como el “mejor” para la convivencia entre las gentes, el “sistema” evidentemente es el “democrático”. Ya en la antigüedad y en su propio lugar de nacimiento se hablaba de “corrupción”, con toda naturalidad y de eso han pasado muchos años, por lo que no tiene que extrañar que al día de hoy, la corrupción nos llegue “mejorada”. De los políticos de su inicio, solo conocemos algunos de sus nombres y también alguna frase emblemática y poco más.
Si sabemos que en el viejo continente se ha pasado por etapas de absolutismo, de constitucionalismo, dictaduras, dicta blandas, totalitarismos disfrazados, incluyendo la tirania, hasta nuestros días, donde muchas de las Naciones, “estrenan” nueva formula de gobierno. Y siguiendo la “moda” bajo el epígrafe de “demócratas”. Como resultado aparece una nueva “casta” que son los políticos.
La profesión, en la mayoría de los casos es tan nueva, que lo es hasta para los propios interesados. Hay que concederles un tiempo para que la aprendan, mas aún cuando no existe titulación universitaria, sino que cada cual la aprende como puede, eso si, la calle enseña a ser “trepa”, a “escalar”, a “pisar” cabezas; a poner “zancadillas”, y a una serie de “borderías” que son la esencia de la profesión, y entre las recompensas para recoger, la “erótica” del poder, ponerse “morao” con el mínimo esfuerzo; asegurarse el “bolsillo” y los “garbanzos” para toda la vida, “meter” la mano en la “bolsa” (propia y ajena) sin ningún recato. Porque lo de ponerse “verdes” e insultarse, etc, forma parte de “la puesta en escena” del trabajo. Igual que el arbitro de fútbol “se pone” cuando los seguidores en un estadio le llaman “hijo de puta” a coro. Ellos pasan, cuando se llaman “mal nacido” como “lindeza” menor. Condición fundamental, ser “servil” con el que manda y un cabrón con el que tienes por debajo; igualmente “ignorar” a los que votan, hay que tener claro que constituyen la masa que es “un mal necesario” y no olvidar la practica del "amiguismo".
Luego nos encontramos con que una vez, subidos en el “carro”, no hay quien los apee.
No es cierto lo de las derechas izquierdas o centro. Hay políticos que para subsistir se inventan los partidos, y se inscriben en ellos para conseguir sus metas, el pueblo soberano. “solo les sirve para votar”, luego a pasar de él.
El ciudadano es el “pagano” de la nueva profesión, a quienes remunera espléndidamente, a cambio de nada, que es al final la terrible realidad.
¿Qué está sucediendo?. Sencillamente que los nuevos profesionales son tan malos, que el hombre de la calle está harto y comienza a pasar de ellos. En la mayoría de los Estados los políticos en general, están cada día que pasa más desprestigiados.
Ese es un factor que apremia a algunos de los que ostentan el poder a querer convertirse en eternos. Una vez conocidas las prebendas que da “el sillón”, nadie quiere levantarse, al contrario es capaz de inventar novedosas formulas para eternizarse en él. Y en ese juego todo vale, incluyendo las más deleznables acciones, por supuesto que se abusa de poder y se puede llegar a la tortura e inclusive el asesinato, usando el nombrecito: “democracia”.
Ahora supongo que tendrás mas claro, el porque de lo que está sucediendo en muchos países de América latina.
Los vicios son contagiosos, no así las virtudes.
Por si sirve de consuelo, lo de perpetuarse como los Castro, pongamos por caso, es la meta de muchos políticos en activo. En resumidas cuentas: la ambición, al afán de poder, y el mando que deja muy buenos dividendos, los tiene encandilados y por ello son capaces de lo que sea, como ya se ha mencionado, pero ojo, eso no es solo preceptivo para los mandamases de Latinoamérica, esos pecados, están a los dos lados del “charco” y donde quiera que haya un ser humano.
Repito el versito que canta con guasa el pueblo: “Es la humana condición, al igual que el corderito, o morir de chiquitito o llegar a ser cabrón”.
Como todo en la vida, el titular hay que tenerlo presente y como si fuera parte de un sensacional filete, trocearlo. Entero, sería una barbaridad y resultaría un imposible. Es recomendable por lo tanto, consumir el “producto a pequeñas dioecesis, dominus bobiscum”.
Un compañero argentino, me mencionaba en uno de sus trabajos periodísticos por lo que le quedo muy reconocido, pero me gustaría profundizar en el tema, para dejarlo claro porque me da la impresión que se presta a diferentes interpretaciones.
Mis comentarios hacia la democracia y más concretamente a quienes deben no solo guardarla y hacerla cumplir, si no que además deberían ser los primeros en dar ejemplo y que terminaba, con aquella sentencia de: “hay que desear que el político sea eficaz y sea de los menos corruptos”, dicha con sentido del humor y teniendo en la mente el libro del compañero que justifica las corruptelas, diciendo que son la “tasa” que debemos pagar por disfrutar de la libertad que da la democracia.
El joven compañero, la convierte en sentencia, lo peor del caso que los de la “clase” política, parecen estar no solo de acuerdo, sino metidos en el fango hasta el “garganchón vulgo cuello”, no tendría porque ser de esa manera, pero viendo el panorama político que padecemos lo es. Por lo que tampoco me atrevo a llevarla la contraria, ni rectificarle, me duele tener que dejarlo como está, quizás porque como demócrata me gustaría que se cumpliesen los preceptos del concepto que todos sabemos no es así.
¿Cuál es la causa que motiva, la disfunción?. Personalmente no me atrevo a describirla, podría usar de argumentos peregrinos para disimular, pero al final quedaría la cosa en la duda, como mal menor. Por ello lo menos malo es supuestamente explicar el pensamiento que me traiciono y motivo mi comentario humorístico que el compañero, utiliza como base para su trabajo.
Los países llamados civilizados estamos padeciendo una “pandemia” muy nueva y a la vez desprestigiada que se llama “clase política”. En unos y otros se ha mirado con envidia hacia Atenas, donde se ideó un sistema que más tarde recorrería el mundo como el “mejor” para la convivencia entre las gentes, el “sistema” evidentemente es el “democrático”. Ya en la antigüedad y en su propio lugar de nacimiento se hablaba de “corrupción”, con toda naturalidad y de eso han pasado muchos años, por lo que no tiene que extrañar que al día de hoy, la corrupción nos llegue “mejorada”. De los políticos de su inicio, solo conocemos algunos de sus nombres y también alguna frase emblemática y poco más.
Si sabemos que en el viejo continente se ha pasado por etapas de absolutismo, de constitucionalismo, dictaduras, dicta blandas, totalitarismos disfrazados, incluyendo la tirania, hasta nuestros días, donde muchas de las Naciones, “estrenan” nueva formula de gobierno. Y siguiendo la “moda” bajo el epígrafe de “demócratas”. Como resultado aparece una nueva “casta” que son los políticos.
La profesión, en la mayoría de los casos es tan nueva, que lo es hasta para los propios interesados. Hay que concederles un tiempo para que la aprendan, mas aún cuando no existe titulación universitaria, sino que cada cual la aprende como puede, eso si, la calle enseña a ser “trepa”, a “escalar”, a “pisar” cabezas; a poner “zancadillas”, y a una serie de “borderías” que son la esencia de la profesión, y entre las recompensas para recoger, la “erótica” del poder, ponerse “morao” con el mínimo esfuerzo; asegurarse el “bolsillo” y los “garbanzos” para toda la vida, “meter” la mano en la “bolsa” (propia y ajena) sin ningún recato. Porque lo de ponerse “verdes” e insultarse, etc, forma parte de “la puesta en escena” del trabajo. Igual que el arbitro de fútbol “se pone” cuando los seguidores en un estadio le llaman “hijo de puta” a coro. Ellos pasan, cuando se llaman “mal nacido” como “lindeza” menor. Condición fundamental, ser “servil” con el que manda y un cabrón con el que tienes por debajo; igualmente “ignorar” a los que votan, hay que tener claro que constituyen la masa que es “un mal necesario” y no olvidar la practica del "amiguismo".
Luego nos encontramos con que una vez, subidos en el “carro”, no hay quien los apee.
No es cierto lo de las derechas izquierdas o centro. Hay políticos que para subsistir se inventan los partidos, y se inscriben en ellos para conseguir sus metas, el pueblo soberano. “solo les sirve para votar”, luego a pasar de él.
El ciudadano es el “pagano” de la nueva profesión, a quienes remunera espléndidamente, a cambio de nada, que es al final la terrible realidad.
¿Qué está sucediendo?. Sencillamente que los nuevos profesionales son tan malos, que el hombre de la calle está harto y comienza a pasar de ellos. En la mayoría de los Estados los políticos en general, están cada día que pasa más desprestigiados.
Ese es un factor que apremia a algunos de los que ostentan el poder a querer convertirse en eternos. Una vez conocidas las prebendas que da “el sillón”, nadie quiere levantarse, al contrario es capaz de inventar novedosas formulas para eternizarse en él. Y en ese juego todo vale, incluyendo las más deleznables acciones, por supuesto que se abusa de poder y se puede llegar a la tortura e inclusive el asesinato, usando el nombrecito: “democracia”.
Ahora supongo que tendrás mas claro, el porque de lo que está sucediendo en muchos países de América latina.
Los vicios son contagiosos, no así las virtudes.
Por si sirve de consuelo, lo de perpetuarse como los Castro, pongamos por caso, es la meta de muchos políticos en activo. En resumidas cuentas: la ambición, al afán de poder, y el mando que deja muy buenos dividendos, los tiene encandilados y por ello son capaces de lo que sea, como ya se ha mencionado, pero ojo, eso no es solo preceptivo para los mandamases de Latinoamérica, esos pecados, están a los dos lados del “charco” y donde quiera que haya un ser humano.
Repito el versito que canta con guasa el pueblo: “Es la humana condición, al igual que el corderito, o morir de chiquitito o llegar a ser cabrón”.
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