Les Aseguro que hay en éste país, descendido a la segunda división, por culpa de cuatro listos, que reachacan la responsabilidad de todo lo que sucede desde Viriato hasta hoy, sin olvidar la crisis, a la historia de España, y una de sus representaciones: las estatuas.
No recuerdo exactamente que escritor fue el que afirmo que: “el pueblo que niega su historia esta acabado”.
Con esto de los Reinos de Taifas, perdón quise decir de las Autonomías, las historia de España se escribe de 17 maneras diferentes, mas dos arreglos, en total 19 formas distintas de decir que D Pelayo, fuel el primer monarca de la reconquista, por ejemplo, para unos era astur, para otros vasco, para los de mas allá, leones, para los de más acá solo Pelayo, y estamos hablando de un personaje único. Imaginen como serán las versiones sobre acontecimientos que no están tan claros aparentemente. Para alguna Autonomía Las Guerras Carlistas, eran independentistas, una especia de los principios justificativos de la ETA, y en esos libros que estudian en los colegios ya se habla, a propósito, de dos naciones, Euskadi y España.
En otro lugar se dice que los Condes de Barcelona tienen su titulo dependiendo de los Reyes Franceses, y hacen un juego de fechas históricas que son auténticos malabarismos, para terminar equivocándose y dejando el trasero al aire, para terminar inventándose un reino nuevo que nunca existió, algo parecido a lo que se “marcaron” los ingleses en la segunda guerra mundial, sacando de la nada a un oficial que engañó a los alemanes sobre el lugar del desembarco de las tropas aliadas, hasta se hizo una película: The man never was , se le podría definir como El Reino que Nunca Existió, pero que cuelga en el órgano propagandístico del independentismo catalán pagado por la Generalitat de la Plaza de san Jordi. Y los representantes del pueblo soberano del Principat, también hacen distingos entre Cataluña y España. Cuando hablan, no señalan a la segunda como “el resto de España”, que sería lo correcto. Claro que hay “zotes” que son directores de Universidad que afirman que Caluña es una Nación, y puestos a decir barbaridades la isla de Cabrera también, con los mismos elementos justificativos.
Unos cuantos resentidos que quisieran borrar de los libros mas de cincuenta años de historia, con tres años de guerra fraticida y un millón de muertos, olvidando intencionadamente el coste en generosidad de quines trabajaron por que se estableciera la democracia en éste país, comenzando por el propio Monarca y terminando por los partidos: los que llegaban del franquismo y los que volvían con todo derecho a su país después a años de exilio.
Herederos en la “carrera” política de todos ellos, han sido los peores enemigos que ha tenido el propio país para continuar como tal. Tirios y Troyanos, han renunciado a sus orígenes ¿o ha sido precisamente para ocultarlos?, lo cierto es que por la causa que fuera, son hoy los peores enemigos de su propia historia. Parece increíble, pero no lo es.
Continuadores, en ocasiones de sagas familiares que ocuparon puestos destacados en los dos bandos y hoy, políticos en activo, salidos de las urnas de la democracia, han hecho lo indecible para sacar de sus tumbas a muchos de los muertos de la guerra, para volver a abrir las heridas tan difícilmente cerradas. No importan los daños directos, que no son colaterales, como están tan de moda. Ahí está la Ley de la memoria histórica, que consiste en borrar, al precio que sea esos cincuenta años de la historia de éste país y los de la contienda. Abrir un gran paréntesis y pasar directamente de la Segunda Republica, con la presidencia de Manuel Azaña, a la Monarquía de Juan Carlos, por arte de birli birloque, como en un juego malabar.
Para eso hay mucho que borrar, de entrada hacer desaparecer todas las estatuas de D Paco.
Pero es que Franco, no fue solo el dictador que mando del 36 al 75, del siglo pasado. Hizo más cosas, por ejemplo apaciguo Asturias, cumpliendo órdenes del gobierno de la Republica. Peleó en la guerra del Rif e hizo una carrera militar meteórica, en el ejército, del monárquico Primo de Ribera y en el republicano, que casualmente era el mismo. En una de las ciudades del norte de África, tiene una escultura dedicada al Comandante Franco que data de 1921, por su actuación en la guerra contra los insurgentes marroquíes, ¿esa también hay que quitarla?. Pero en los despropósitos que se cometen en el nombre de esa ley, han caído otras pruebas de arte, esculturas dedicadas a otros personajes que quieran o no forman parte importante en la historia de España, por ejemplo la que estaba dedicada a José Antonio, en Guadalajara, o la de Millán Astray en A Coruña, como la llaman ahora.
Millán, es un héroe de España, en posesión de la laureada de San Fernando, con carácter individual, y siendo Teniente Coronel del Ejército, fundó La legión Española, cuerpo militar de élite que existe y que ha prestado grandes servicios a éste país. Una bandera de la legión termina de remplazar a la Unidad de Montaña en Afganistán. ¿A éste también hay que cargárselo?.
Por lo visto quitando estatuas, se solventara la crisis. Se parara el paro, habrá mas seguridad ciudadana y todos llegaremos a final de mes sin problemas. Si eso fuera cierto y por los mismos motivos que quitan las demás que quedan, empezando por la de Espartero; pero no unas si, otras no. O todas o ninguna.
El “desestatuar” a España, nada resuelve y aunque les moleste a los iluminados “iconoclastas” destructores del arte, la historia está escrita y tiene nombres y apellidos, para bien o para mal, pero los tiene, a la que pasaran también los actuales mandatarios, autores de la famosa ley que yo llamo de la Desmemoria Histórica. Habrá a quienes les guste y también a quienes disguste, pero pasaran por sus méritos ¿o deméritos?. Porque la historia sobre vive a los hombres.
Queda claro el nivel cultural de algunas de las “prendas” que pagamos; así como el grado de fundamentalismo vengativo del ser humano.
No recuerdo exactamente que escritor fue el que afirmo que: “el pueblo que niega su historia esta acabado”.
Con esto de los Reinos de Taifas, perdón quise decir de las Autonomías, las historia de España se escribe de 17 maneras diferentes, mas dos arreglos, en total 19 formas distintas de decir que D Pelayo, fuel el primer monarca de la reconquista, por ejemplo, para unos era astur, para otros vasco, para los de mas allá, leones, para los de más acá solo Pelayo, y estamos hablando de un personaje único. Imaginen como serán las versiones sobre acontecimientos que no están tan claros aparentemente. Para alguna Autonomía Las Guerras Carlistas, eran independentistas, una especia de los principios justificativos de la ETA, y en esos libros que estudian en los colegios ya se habla, a propósito, de dos naciones, Euskadi y España.
En otro lugar se dice que los Condes de Barcelona tienen su titulo dependiendo de los Reyes Franceses, y hacen un juego de fechas históricas que son auténticos malabarismos, para terminar equivocándose y dejando el trasero al aire, para terminar inventándose un reino nuevo que nunca existió, algo parecido a lo que se “marcaron” los ingleses en la segunda guerra mundial, sacando de la nada a un oficial que engañó a los alemanes sobre el lugar del desembarco de las tropas aliadas, hasta se hizo una película: The man never was , se le podría definir como El Reino que Nunca Existió, pero que cuelga en el órgano propagandístico del independentismo catalán pagado por la Generalitat de la Plaza de san Jordi. Y los representantes del pueblo soberano del Principat, también hacen distingos entre Cataluña y España. Cuando hablan, no señalan a la segunda como “el resto de España”, que sería lo correcto. Claro que hay “zotes” que son directores de Universidad que afirman que Caluña es una Nación, y puestos a decir barbaridades la isla de Cabrera también, con los mismos elementos justificativos.
Unos cuantos resentidos que quisieran borrar de los libros mas de cincuenta años de historia, con tres años de guerra fraticida y un millón de muertos, olvidando intencionadamente el coste en generosidad de quines trabajaron por que se estableciera la democracia en éste país, comenzando por el propio Monarca y terminando por los partidos: los que llegaban del franquismo y los que volvían con todo derecho a su país después a años de exilio.
Herederos en la “carrera” política de todos ellos, han sido los peores enemigos que ha tenido el propio país para continuar como tal. Tirios y Troyanos, han renunciado a sus orígenes ¿o ha sido precisamente para ocultarlos?, lo cierto es que por la causa que fuera, son hoy los peores enemigos de su propia historia. Parece increíble, pero no lo es.
Continuadores, en ocasiones de sagas familiares que ocuparon puestos destacados en los dos bandos y hoy, políticos en activo, salidos de las urnas de la democracia, han hecho lo indecible para sacar de sus tumbas a muchos de los muertos de la guerra, para volver a abrir las heridas tan difícilmente cerradas. No importan los daños directos, que no son colaterales, como están tan de moda. Ahí está la Ley de la memoria histórica, que consiste en borrar, al precio que sea esos cincuenta años de la historia de éste país y los de la contienda. Abrir un gran paréntesis y pasar directamente de la Segunda Republica, con la presidencia de Manuel Azaña, a la Monarquía de Juan Carlos, por arte de birli birloque, como en un juego malabar.
Para eso hay mucho que borrar, de entrada hacer desaparecer todas las estatuas de D Paco.
Pero es que Franco, no fue solo el dictador que mando del 36 al 75, del siglo pasado. Hizo más cosas, por ejemplo apaciguo Asturias, cumpliendo órdenes del gobierno de la Republica. Peleó en la guerra del Rif e hizo una carrera militar meteórica, en el ejército, del monárquico Primo de Ribera y en el republicano, que casualmente era el mismo. En una de las ciudades del norte de África, tiene una escultura dedicada al Comandante Franco que data de 1921, por su actuación en la guerra contra los insurgentes marroquíes, ¿esa también hay que quitarla?. Pero en los despropósitos que se cometen en el nombre de esa ley, han caído otras pruebas de arte, esculturas dedicadas a otros personajes que quieran o no forman parte importante en la historia de España, por ejemplo la que estaba dedicada a José Antonio, en Guadalajara, o la de Millán Astray en A Coruña, como la llaman ahora.
Millán, es un héroe de España, en posesión de la laureada de San Fernando, con carácter individual, y siendo Teniente Coronel del Ejército, fundó La legión Española, cuerpo militar de élite que existe y que ha prestado grandes servicios a éste país. Una bandera de la legión termina de remplazar a la Unidad de Montaña en Afganistán. ¿A éste también hay que cargárselo?.
Por lo visto quitando estatuas, se solventara la crisis. Se parara el paro, habrá mas seguridad ciudadana y todos llegaremos a final de mes sin problemas. Si eso fuera cierto y por los mismos motivos que quitan las demás que quedan, empezando por la de Espartero; pero no unas si, otras no. O todas o ninguna.
El “desestatuar” a España, nada resuelve y aunque les moleste a los iluminados “iconoclastas” destructores del arte, la historia está escrita y tiene nombres y apellidos, para bien o para mal, pero los tiene, a la que pasaran también los actuales mandatarios, autores de la famosa ley que yo llamo de la Desmemoria Histórica. Habrá a quienes les guste y también a quienes disguste, pero pasaran por sus méritos ¿o deméritos?. Porque la historia sobre vive a los hombres.
Queda claro el nivel cultural de algunas de las “prendas” que pagamos; así como el grado de fundamentalismo vengativo del ser humano.
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